Ibrahima Baldé es un futbolista cuya vida bien podría ser objeto de una película de Hollywood. Nacido en Pikine, Dakar (Senegal) en el seno de una familia muy humilde, ‘Ibra’ o la ‘Pantera’, como así se le conoce en el mundo del fútbol, comenzó a jugar en la calle hasta que a los 15 años decidió confiar en un hombre que le prometió llegar a Argentina.

Dejando África

Aquel hombre al que Ibra no conocía de nada le cambió totalmente la vida… aunque con mucha intriga. Cuando, después de un viaje de cuatro escalas, el senegalés aterrizó en Buenos Aires con los únicos 100 euros que había conseguido ahorrar en su vida, comenzó una aventura incierta. Se gastó más de la mitad de esos ahorros en el taxi que lo trasladó desde el aeropuerto hasta el lugar concertado con su ‘padrino’ y se encontró con que allí no había nadie, aunque le dijeron que en un plazo aproximado de un mes, él llegaría. Durante ese tiempo, Ibra se encontraba intimidado, salía a correr para mantenerse en forma, llamaba a su padre para decirle que le fuera a buscar, que no quería seguir allí, y se mantenía a la espera. Finalmente, aquel hombre llegó al lugar prometido y le consiguió una prueba con Vélez Sarsfield después de que Argentinos Juniors se hubiera echado atrás con su primera oferta para probar con ellos. Después de un tiempo sin papeles para poder jugar, por fin llegaron y, con ellos, su oportunidad de debutar con el filial. Pero aquello no cuajaba, Ibrahima se encontraba fuera de sitio y quería regresar a casa. Y así lo hizo, sin permiso del club, huyendo de aquella situación.

Aparece el Atleti

Y es entonces cuando aparece en escena el Atlético de Madrid. Le ofrece jugar en el filial colchonero, en donde un oviedista como Antonio Rivas le da la oportunidad de jugar habitualmente, y tan solo una temporada más tarde, la vida ya sonreía al ariete, que, por cosas del destino, acabaría debutando con el primer equipo cuando parecía muy lejos de poder hacerlo. Borja Bastón era entonces el delantero mejor colocado para poder suplir en algún momento de la campaña a los dos intocables, Agüero y Forlán, pero se marchó a disputar el Mundial sub-17 con la selección de España -acabaría siendo Bota de Oro en aquel campeonato-, mientras que el otro futbolista que estaba en la recámara como cuarto delantero, Sinama Pongolle, ultimaba su traspaso por 8 millones de euros al Sporting de Portugal. Así, Quique Sánchez Flores, entrenador de los rojiblancos aquella temporada, tuvo que tirar de Ibra ante la lesión de Agüero y darle algunos minutos. Y aquellos minutos terminaron por convertirse en 18 partidos, cinco de ellos como titular, y 3 goles -dos de ellos al Sporting de Gijón, por cierto-.

Comienzan los viajes

Pero su calidad no alcanzaba la de los grandes nombres de la lista de atacantes colchonera y, consciente de ello, Ibra acepta marcharse cedido al Numancia, en Segunda, en donde anota 6 goles en 18 encuentros y llama la atención de Osasuna. Al final de la temporada, los navarros lo incorporan a su disciplina en una operación que incluía al senegalés como moneda de cambio en el traspaso de Juanfran. En Pamplona, solo 22 partidos y 7 goles más tarde, aparece el Kuban Krasnodar de la liga rusa con el maletín repleto de billetes, desembolsa 4 millones de euros, e Ibra acaba haciendo las maletas de nuevo, por tercera temporada consecutiva, para emprender una aventura que duraría 4 campañas.

Y por fin llega Francia

Era su sueño desde pequeño jugar en la liga francesa y, tras decidir no renovar su contrato con el Krasnodar, donde había anotado 24 dianas en cuatro temporadas, Ibra decide firmar por el Reims, de Segunda, que pretendía el ascenso a la Ligue 1. Pero las cosas no le salen del todo bien y el delantero senegalés rinde por debajo de lo esperado, por lo que, aún en enero, acaba marchándose de nuevo al Este de Europa, esta vez para jugar en las filas del Cluj rumano.

La felicidad está en España

En el conjunto rumano solo logra disputar 13 encuentros en los que firma 4 goles. Es entonces cuando llega la llamada del Real Oviedo para regresar a España, un país al que Ibra echaba mucho de menos y del que siempre ha dicho que es donde le apetece vivir. Tras varios problemas burocráticos con el visado en los que tienen que echar una mano presionando tanto su agente como el director deportivo azul, Ángel Martín, que ya lo había llevado a Osasuna en su estancia como director deportivo de los navarros, Baldé logra ingresar en la nómina de futbolistas del Oviedo.

Disputó y marcó en las Olimpiadas de Londres 2012

Ibra llegó a jugar con la selección de Senegal. Fue uno de los 23 elegidos para disputar los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y consiguió llevar a su país hasta los cuartos de final, en donde Senegal fue eliminado a manos de México por 4-2, en un encuentro en el que Ibra anotó uno de los dos goles de su selección. En su segundo partido con la absoluta ese mismo año antes de la disputa de las Olimpiadas, el delantero azul ya había marcado gol en los 58 minutos que jugó en un partido contra Liberia correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial de 2014 que terminó con 3-1 para su país. Ese, sin embargo, fue el último partido que disputaría como internacional absoluto.

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