Un pequeño pueblo de Valencia, El Puig de Santa María, vio nacer a José María Angresola en enero de 1989. ‘Mossa’, como es más conocido, comenzó a jugar en el Levante, con quien disputó 173 partidos antes de dar el salto al Nàstic de Tarragona -durante su estancia en el club granota también estuvo una temporada cedido en el Valencia Mestalla-. Se convirtió de esta forma en el futbolista con más partidos en la historia del filial del Levante, con quien también llegó a disputar dos partidos en Segunda con el primer equipo en la temporada 2008/09. Su fichaje por los tarraconenses traería consigo uno de los momentos de mayor felicidad en la carrera del lateral zurdo: el ascenso a Segunda en la temporada 2014/15. Ese 31 de mayo de 2015, que además lleva tatuado en su cuerpo, coincidió con el mismo día que el Real Oviedo vencía 0-1 en el Ramón de Carranza y lograba el ascenso a Segunda tras 12 años fuera del fútbol profesional.

Un sueño cumplido

Al término de la temporada 2016/17, Mossa, que había cumplido su tercera temporada consecutiva en el Nàstic como titular indiscutible en el carril izquierdo, pide a la directiva del club catalán el traspaso por “desgaste” y los dirigentes del Nàstic acceden a negociar con el Real Oviedo su traspaso. El 30 de julio de 2017 se convierte en nuevo refuerzo azul. Mossa había sido una petición expresa y muy insistente del técnico oviedista Juan Antonio Anquela.

El porqué de su apodo

Quizás en su camiseta podría llevar un “José Mari” o “Angresola”, pero este pelirrojo de gran talento y con una zurda portentosa decidió ponerse como nombre aquel por el que todo el mundo lo conoce desde que nació: Mossa. Este apelativo cariñoso surgió de su abuelo, que tenía un diente roto -“mossa” significa “mella” en catalán- y a quien comenzaron a llamar así. Mossa se convirtió también en el apodo de su padre y, ahora, él es, al menos de momento, el último de la saga que recibe este sobrenombre y lo lleva con orgullo.

Un chico muy normal

Detrás del futbolista que vemos cada domingo correr por la banda izquierda con la camiseta del Real Oviedo hay un chico muy normal. Un aficionado más del equipo, seguidor de las películas de Quentin Tarantino, en especial de Reservoir Dogs, amante de la paella -como buen valenciano-, con el grupo Vetusta Morla como uno de sus favoritos y un libro que no puede faltar en su mesita de noche como ‘Jugar con el corazón’, de Xesco Espar. Un libro, por cierto, muy inspirador para Mossa puesto que, de la mano de un entrenador de balonmano como Espar, enseña a utilizar el corazón y los sentimientos para lograr éxitos y alcanzar los mayores retos.

Iniesta, su referente

Don Andrés Iniesta es el jugador favorito de Mossa. El elegante centrocampista, que, con su gol en Sudáfrica en 2010, hizo feliz toda España proclamándose campeona del mundo por primera en su historia, es un referente para el lateral valenciano, quien, sin embargo, elige a Nacho Monreal como su futbolista favorito en su posición.

Diplomado en Ciencias Empresariales

Más allá del fútbol, Mossa sabe que su futuro depende de lo preparado que esté cuando termine su carrera como jugador profesional. El natural del Puig se ha esforzado para compaginar su trabajo como futbolista con los estudios de Ciencias Empresariales y ya tiene un Máster en Dirección de Entidades Deportivas. Así que, quién sabe si un día el Real Oviedo podrá aprovechar el talento de este gran lateral izquierdo en otros ámbitos de la entidad…

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