Luchar o construir un futuro

Desde el entrenador, Sergio Egea, hasta futbolistas del primer equipo, como Johannesson, han dirigido su discurso en la misma dirección tras la debacle en Tenerife: luchar por conseguir los seis puntos que restan y esperar el milagro. Sin embargo, ¿cuántos de nosotros creemos en un milagro que pasa porque el eterno rival, el Sporting de Gijón, derrote al Cádiz para echarnos una mano?

Probar a canteranos

La temporada ha terminado. Luchar es siempre una exigencia cuando se defiende este escudo, pero elegir bien los guerreros que representan al Oviedo es también una obligación. Quedan dos encuentros para cerrar oficialmente la campaña. A Jimmy le bastaron dos partidos; uno para presentarse y otro para confirmarse. Como Jimmy, es posible que existan otros jugadores en el filial que puedan ser el futuro de este Real Oviedo.

Hasta la irrupción de las sociedades anónimas y la llegada de la sentencia Bosman, siempre se había mirado hacia los canteranos como el futuro de un equipo. Había hornadas de jugadores que salían sobradamente preparados para dar el salto al fútbol profesional. Y aunque ser canterano no es garantía de ser fiel al club -ejemplos de ello los hubo en 2003 y, dado que son nombres que todos conocemos, no los escribiré en este artículo- las probabilidades de que tengan el más alto nivel de compromiso se multiplican cuando han crecido en el club.

El mejor filial de la historia se merece la oportunidad

No parece probable que ocurra, a tenor de las palabras de Egea, y además existen ciertas reglas que hay que cumplir para evitar una sanción por parte de la RFEF, pero los jugadores del Vetusta se merecen una oportunidad de demostrar lo que pueden hacer. Lucas Ahijado, Borja Sánchez, Ernesto, los hermanos Mier, Edu Cortina o Josín son jugadores que se acercan y hasta en algún caso superan la edad de Jimmy -22 años- y deberían tener su oportunidad en el primer equipo. Con 180 minutos por delante para poder estrenarse en Segunda, algo más que merecido, parece lógico poder verlos compitiendo en una categoría superior para comenzar a evaluar si alguno de ellos da la talla.

No se trata de un examen. Si el canterano responde bien, las opciones de que pueda ser parte de la primera plantilla la temporada venidera aumentarán. Si, por el contrario, su rendimiento no es óptimo, aún tendrá la pretemporada para tratar de convencer al cuerpo técnico. Porque puede haber más de un ‘Jimmy’ en el filial que termine haciendo las maletas hacia un lugar en el que sí le dejen demostrar que tiene calidad para jugar en Segunda… o incluso en Primera.

Mucho que ganar y poco que perder

Si se les da la oportunidad a los ‘guajes’, ¿qué puede salir mal? En principio, poco o nada. No se espera de ellos que sean los salvadores del Oviedo, pero sí savia nueva para la temporada que viene. El Tartiere los apoyaría a muerte, sus compañeros los arroparán y, además, ganarán la experiencia de debutar en Segunda sin la presión que supondría hacerlo en un momento como el que le tocó a Jimmy: con la presión de jugarse alcanzar la promoción de ascenso a Primera.

Un tema económico

Es cierto que en el lado opuesto se encuentra un importante tema económico. Acabar la temporada en mejor posición garantiza disponer de una mayor liquidez. La Liga reparte cada campaña una parte de los ingresos procedentes de los derechos televisivos de Segunda. En torno al 70% de este reparto se distribuye de forma ecuánime entre todos los clubes, mientras que el resto se otorga en función de la posición final en la tabla -un 15%- y de la llamada implantación social -otro 15%-. Respecto a esta última, citamos textualmente lo que recoge el Real Decreto-ley 5/2015 acerca de cómo se realiza el reparto: “un tercio por la recaudación en abonos y taquilla media de las últimas cinco temporadas, y los otros dos tercios por su participación en la generación de recursos por la comercialización de las retransmisiones televisivas, mediante la comparativa de las audiencias medias obtenidas por cada uno de ellos en cada temporada”.

La octava plaza está casi atada

Así pues, y teniendo en cuenta que el Real Oviedo tiene muchas posibilidades de terminar octavo -con 60 puntos tiene una desventaja de 4 ante Deportivo y Cádiz y una ventaja de otros 4 sobre el Almería-, los azules recibirían un 4,55%. Caer al noveno puesto dejaría a los carbayones con un 3,86% mientras que si terminasen décimos, ingresarían el 3,18%. Por el lado optimista, mejorar el octavo puesto supondría un 5,23% en caso de terminar séptimos, mientras que deberían alinearse muchos planetas y trazar una línea sobre Gijón para terminar en la sexta posición, jugando el playoff e ingresando un 6,36% del ‘pastel’.

Porcentaje de ingresos en función de la posición final en LaLiga 123.

Por lo tanto, es cierto que la variación podría ser de casi el doble como diferencia entre terminar en la sexta plaza y acabar en la décima, pero existen muchísimas más posibilidades de que el club asturiano termine en la misma plaza que ocupa actualmente: la octava posición.

Carlos Martínez

Soy periodista deportivo especializado en fútbol. Además de tener experiencia como redactor, he mantenido colaboraciones habituales en BeIn Sports, GOL TV y LaLiga 123 TV como narrador de fútbol nacional e internacional. Soy socio y aficionado del Real Oviedo, al que, como a tantos otros clubes históricos, espero ver pronto de nuevo en Primera.

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