Misión imposible

No hubo forma. Esta vez no fue una cuestión de efectividad. La pizarra de Ernesto Valverde funcionó y supo corregir muy bien los errores que le llevaron hace solo tres días a ser dominado por el Real Madrid en el Bernabéu. En el mismo escenario y prácticamente con los mismos protagonistas, el partido fue completamente distinto al que supuso la eliminación del Madrid de la Copa del Rey.

Victoria sin alardes pero con dominio

El Barcelona persiguió el triunfo de la manera que más alegrías le ha dado en este siglo: desde la posesión. La magia se le había confiado a Messi y el argentino, pese a no disponer de muchas ocasiones al igual que ocurriera en el anterior partido, pudo marcar su gol en un disparo de los patentados por el artista rosarino: con rosca y buscando la escuadra. Pero el balón no entró y el Barça tuvo que defenderse para mantener el tanteo. Messi se fue diluyendo con el paso de los minutos, pero fue el hombre que supo dirigir la orquesta blaugrana durante buena parte del encuentro.

Mucho antes de que eso sucediera, los azulgranas habían saltado al césped del Bernabéu con confianza, bien plantados, buscando el juego combinativo en el medio del campo y dejando a Dembelé como hombre más creativo en el ataque. Messi, bajaba muchísimo a recibir la pelota y se pasó muchos minutos alejado del área dejando a Luis Suárez, en ocasiones, como una auténtica isla y peleando por cada balón como es característico en el charrúa. Atrás, las noticias no podían ser mejores para el Barcelona porque Piqué comenzaba a dejar ver que el de esta noche podía ser uno de sus mejores partidos como culé. Y así fue. De principio a fin, el central fue un auténtico muro tanto en el juego aéreo como tapando huecos y arrebatando el esférico de los pies de los madridistas.

Con Arthur y Rakitic, más control

El Barcelona logró llevar la manija del encuentro en todo momento de la mano de un Arthur y un Rakitc muy entonados. El brasileño, pese a ser un recién llegado a la liga, se le ve que no se asusta fácilmente y asume toda la responsabilidad a la hora de ofrecerse en las situaciones más complicadas. Y no solo es valiente, es que además lo hace muy bien. A su lado, Rakitic no solo aportó veteranía, pausa e inteligencia, sino que además consiguió marcar su segundo gol en un Clásico en una jugada fantástica en la que su pared con Sergi Roberto terminó con una definición de auténtico ‘killer’. Imposible para Courtois, que vio cómo la bola salía picada por encima de su cuerpo y se alojaba al fondo de las mallas.

Vinicius, Reguilón, Modric y… poco más

Las urgencias con las que se presentaba el Real Madrid de nuevo ante su público iban más allá del orgullo de ganar el Clásico. Una derrota, como así sucedió finalmente, les alejaba prácticamente de cualquier esperanza de pelear por el título. Vinicius volvió a ser el hombre que llevaba el timón en ataque partiendo desde la banda izquierda, pero una y otra vez chocó contra un muro como Sergi Roberto, una pareja de baile mucho más complicada de superar para el brasileño de lo que lo fue Nelson Semedo hace tres días. A pesar de todo, a Vinicius se le volvió a ver con descaro, intentando el unjo contra uno cuando la situación lo exigía pero sin perder la paciencia y apoyándose en Reguilón y Kroos o Modric cuando se le oscurecía el panorama.

Como hace tres días, Reguilón volvió a hacerlo casi todo bien e incluso se atrevió con una volea desde fuera del área que se marchó a pocos metros de la portería defendida por Ter Stegen, que hoy tuvo un partido muchísimo más tranquilo que el pasado miércoles. El podio de futbolistas más destacadas de los blancos lo completa Luka Modric, omnipresente, trabajador, seguro y haciendo la vida más fácil a sus compañeros, pero Busquets, Arthur y Rakitic pudieron hoy con el mediocampo madridista.

El empuje del Madrid no fue suficiente

Con la defensa del Barcelona atrincherada y sin dejar un hueco a los blancos, el Madrid se fue al ataque en los últimos minutos del partido mientras Valverde buscaba el antídoto en Arturo Vidal. El chileno jugó pocos minutos, pero lo hizo todo bien, tanto en la construcción del juego como, de manera mucho más destacada, en la destrucción de cada ataque madridista que pasaba cerca de sus piernas. Pese a todo, los merengues tuvieron alguna ocasión de empatar en las botas de Vinicius, un disparo lejano de Karim Benzema y un balón que a punto estuvo de convertir en el empate Varane. Pero, si la justicia no presenció el partido el pasado miércoles, hoy estaba sentada en el palco y el signo del partido ya no varió para regocijo de un Barça que suma su tercera victoria consecutiva en el Bernabéu y deja sin liga a los blancos.

 

Carlos Martínez

Soy periodista deportivo especializado en fútbol. Además de tener experiencia como redactor, he mantenido colaboraciones habituales en BeIn Sports, GOL TV y LaLiga 123 TV como narrador de fútbol nacional e internacional. Soy socio y aficionado del Real Oviedo, al que, como a tantos otros clubes históricos, espero ver pronto de nuevo en Primera.

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