Una fractura de tibia y peroné cuando tenía solo 12 años estuvo a punto de apartarle del fútbol, pero tras un segundo diagnóstico y una placa con siete clavos, Ramón Folch volvió a disfrutar de su deporte favorito. Y no porque en su casa fueran muy futboleros, porque la familia del centrocampista carbayón ha sido de tradición baloncestística -su padre fue entrenador y sus hermanos Jordi y Anna, jugadores de baloncesto-. Y aunque él también estuvo mucho tiempo lanzando al aro a la vez que chutaba a una portería, finalmente optó por dedicarse al balompié y dejar el ‘basket’ como una afición.

Así es Ramón Folch, un hombre tímido, reservado, trabajador y que ha pasado por todas las categorías del fútbol hasta que le llegó la oportunidad de brillar a una edad a la que la mayoría de los jugadores ya dan como perdido el tren al fútbol profesional. Pero él nunca tiró la toalla, ni con aquella lesión siendo un niño, ni tras perderse hacer la pretemporada con el RCD Espanyol en categoría infantil por un quiste en la rodilla que le impidió una buena oportunidad de mejorar en su carrera.

Probó en el fútbol finlandés

Tras pasar por el Vilafranca, Cambrils y Amposta, a Folch, que había pasado unos meses probando en el fútbol finlandés, en un club de Tusula, cerca de Helsinki, llamado PKKU, le llegó uno de los momentos más importantes de su carrera cuando en 2012 fue reclutado para jugar en el Conquense. A este equipo se lo llevó Jordi Fabregat, que siempre, desde que lo vio jugar y lo tuvo a sus órdenes en el Amposta, tuvo mucha fe en sus posibilidades. Con el conjunto de Cuenca, el centrocampista reusense destacó y se hizo dueño del puesto de pivote por delante de la defensa completando una campaña para el recuerdo que terminó en ascenso de categoría. Su paso por el Conquense es aún recordado por los aficionados que lo bautizaron como ‘El Pulpo de Reus’.

Mejor pasador y recuperador en la 2017/18

Esa magnífica temporada le valió la llamada para regresar a un Reus en el que había estado hasta categoría juvenil y que ahora le daba la oportunidad de brillar en el equipo de su tierra. Y no la desaprovechó. Con el ascenso a Segunda, Folch se queda en la plantilla como uno de los dos únicos jugadores nacidos en Reus, junto a Querol, y se hace dueño del medio del campo consiguiendo terminar la temporada con la segunda mejor estadística en recuperaciones de balón y la mejor en pases completados. Unas estadísticas que hablan muy bien de su trabajo en el campo y no pasaron desapercibidas para el Real Oviedo. Los asturianos estuvieron atentos y lo incorporaron con la carta de libertad en la temporada 2017/18 haciéndose también en el conjunto azul con la titularidad. Anquela tiene plena confianza en un hombre del que el técnico jienense ha llegado a decir que “es nuestra sangre, como lo era Maldini para el Milán”.

Ingeniero de Telecomunicaciones

Folch es uno de esos casos, afortunadamente cada vez más frecuentes, de futbolistas que compaginan el deporte profesional con los estudios para velar por su futuro. El antiguo capitán del Reus consiguió licenciarse como Ingeniero de Telecomunicaciones y ha cursado un Máster en aplicaciones multimedia.

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