Richard Boateng comienza a jugar al fútbol profesional en su país natal, en Ghana, en el Liberty Professionals, un club de su ciudad, Accra. Cuando cumple 18 años, vive su primera aventura en el extranjero dando el salto a Europa de la mano del Granada, que lo ficha para su equipo filial. En su primera temporada en el Granada B, en la Regional Preferente andaluza, consigue anotar 5 goles en 13 partidos, pero la siguiente campaña da un pasito más y juega en Tercera cedido al Cádiz B y, posteriormente, en el San Roque de Lepe, de Segunda B.

Granada B y debut con el primer equipo

El filial del conjunto nazarí consigue ascender a Segunda B, por lo que recupera a Richard Boateng para su plantilla y ahí se consolidará como futbolista de la categoría de bronce con buenos registros goleadores, sobre todo en la segunda y tercera campaña vestido de rojiblanco, cuando logra 5 y 6 goles respectivamente. Incluso, durante su primera campaña en Segunda B con el Granada B, ‘Boa’, como es conocido, logra jugar unos minutos con el primer equipo en un partido en San Mamés que el Granada termina perdiendo por 4-0. En aquel encuentro, el futbolista ghanés debuta en Primera de la mano de Lucas Alcaraz sustituyendo a Michael Pereira en el minuto 76 de encuentro.

Breve experiencia en Chipre

En verano de 2016, Boateng termina su vínculo con el club granadino y hace las maletas a Chipre para jugar en el Aris de Limassol. Pero la aventura dura solo unos meses, los que tarda el Extremadura, con un proyecto ambicioso para ascender a Segunda, en llamarle para que forme parte de su plantilla. Pese a todo, en Almendralejo no encuentra acomodo y acaba disputando tan solo 10 partidos y anotando 2 goles. Es entonces cuando toca a su puerta el Melilla, también con un proyecto ambicioso buscando el ascenso desde Segunda B. En la ciudad situada en el cabo de Tres Forcas, Boateng encuentra felicidad plena, juega cómodo y consigue desarrollar todo su fútbol. El centrocampista africano termina la campaña como ídolo melillense disputando 31 partidos y anotando la friolera de 14 goles.

La oportunidad de su vida

Esa valiosa temporada en la UD Melilla le vale la llamada del Real Oviedo, lo que el propio Boateng define como la oportunidad de su vida de jugar en Segunda con un club importante. Ya en la capital del Principado, el mediapunta tiene la oportunidad de jugar durante las seis primeras jornadas e incluso llega a ser elegido por la afición como el mejor jugador del mes, pero el regreso de Ramón Folch tras superar una lesión, va dejando poco a poco a ‘Boa’ en un segundo plano hasta el punto de que se queda prácticamente sin oportunidades de jugar. Es entonces cuando el ghanés decide abandonar la disciplina azul y pide al Oviedo su salida en forma de cesión. El Alcorcón se presenta como oportunidad para el centrocampista y su cesión se completa a pocos días del cierre del mercado invernal. Según el club ovetense, dicha cesión concluirá el 30 de junio de 2019, aunque algunos medios han apuntado que la cesión sería por temporada y media, coincidiendo exactamente con el período de tiempo que le resta de contrato con los carbayones.

Su hermano Derek jugó en Primera

Richard no tiene como referente a Messi, Cristiano, Iniesta, Isco o De Bruyne. Para Richard Boateng, su referencia tanto en la vida como en el fútbol es su hermano mayor, Derek Boateng, un futbolista que actúa en su misma posición en el medio del campo, aunque con un perfil ligeramente más defensivo, que tuvo la oportunidad de jugar durante tres temporadas en Primera, dos con el Getafe y una más con el Eibar, tras solo dos meses en el Rayo Vallecano.

Comprometido con la causa

El centrocampista del Real Oviedo es un hombre que ha tenido que pasar por situaciones muy duras a lo largo de su vida en Ghana. Con otros tres hermanos, Richard debía ayudar a su madre, ciega, para sacar adelante a toda la familia. Él mismo explica que una discapacidad como la ceguera provoca rechazo en su país e incluso señala que su madre, debido a esta discapacidad, tuvo que criarlos sola puesto que su familia se apartó de ella. Para que ningún otro niño de su país vuelva a padecer lo que él tuvo que padecer, Richard Boateng en cuanto aterrizó en Asturias se puso en contacto con la ONG ‘Asturies por África’ buscando la forma de ayudar. Boateng, que tiene su propia fundación, ‘Hold My Hands’, se ha comprometido con el proyecto, que está un poco más cerca de hacerse realidad para que las familias con discapacidades de Ghana puedan salir adelante. Para ello, el plan es la construcción de un edificio adaptado en el que dichas familias puedan vivir y formarse.

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